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Archivo de Noticias - 3rd July 2010

Madre de dos hijos en peligro de ser lapidada por un presunto adulterio

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Ninguna prueba en su expediente justifica una condena de tal grado de barbarie

(3 de julio de 2010) La Campaña Internacional por los Derechos Humanos en Irán ha hecho hoy un llamamiento al poder judicial iraní en relación con el caso de Sakiné Mohammadí Ashtianí, de cuarenta y tres años de edad y madre de dos hijos, condenada por adulterio que se enfrenta a la muerte por lapidación, para que detenga la ejecución y que su caso sea revisado o se atienda su petición de indulto.

La Campaña también ha pedido al Parlamento iraní que sea abolida inmediatamente la pena de muerte por lapidación.

La sentencia impone, de acuerdo con la legislación iraní, que a Ashtianí le sea dada la muerte con piedras de tamaño mediano, de modo que muera lentamente y con gran dolor. La condenada ya ha sido castigada con noventa y nueve latigazos por haber tenido una “relación ilícita”, tras lo cual se le ha imputado, por el mismo delito, el cargo adicional de adulterio, que en Irán conlleva la pena de muerte. Según su abogado, Mohammad Mostafaí, no existen en su expediente pruebas que justifiquen una condena por adulterio. Además, la incapacidad de Ashtianí para comprender correctamente la lengua persa del tribunal, dada su ascendencia étnica azerí, la privó de hecho de un juicio justo.

“Si Ashtianí es brutalmente apedreada hasta la muerte, y más aún dadas las circunstancias de su caso”, valoró Aaron Rhodes, portavoz de la Campaña, “se confirmará la idea de que el sistema judicial iraní opera completamente al margen de las normas internacionales de derechos humanos y los estándares de decencia humana”.

“Lo que nosotros pedimos”, enfatizó Rhodes, “es que se suspenda la ejecución y se someta el caso a una nueva revisión”.

La Campaña señala que  el derecho familiar iraní somete a las mujeres a presiones que las sitúan en gran desventaja ante los conflictos matrimoniales. Las mujeres no pueden pedir el divorcio cuando se ven atrapadas en matrimonios disfuncionales y son víctimas de violencia doméstica, lo que hace que aumente la probabilidad de que recurran a la violencia contra sus maridos para librarse de parejas violentas.

Sakiné Mohammadí Ashtianí estaba atrapada en un matrimonio en el que se veía sometida a abusos. Conoció a otro hombre, y su relación resultó en el asesinato del marido por su nuevo compañero. La familia del marido no buscaba venganza y el hombre fue condenado a diez años de prisión. Ella también fue condenada a diez años de prisión como cómplice.

Posteriormente, un panel de cinco jueces decidió también emitir una pena contra ella  haber por tenido una relación ilícita fuera del matrimonio con el hombre, aunque en su expediente no había pruebas de ello. Mostafaí ha declarado a la Campaña  que dos de los jueces concluyeron que no había pruebas suficientes para considerar los cargos probados, pero otros tres, en base a sus “conocimientos y apreciación (particular)”, decidieron que los actos señalados habían sido llevados a cabo y la condenaron a la muerte por lapidación.

“En el expediente de Ashtianí no hay pruebas que justifiquen una condena de muerte”, insiste Rhodes, “y la condena debe ser suspendida”.

La Campaña Internacional para los Derechos Humanos en Irán  recomienda firmemente que ante la evidencia del fracaso de la Justicia en este caso, el jefe del Poder Judicial iraní mande remitir el caso a otro tribunal para su revisión.

Igualmente, la Campaña señala que la cuestión que debe ser tratada con mayor urgencia es la solicitud de indulto de Ashtianí.



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